El poli bueno no ha podido venir

El fraude (2 de 6)

Manel Gozalbo | Lunes, 11 de diciembre de 2006 a las 18:03

Al galope que se gasta, que pondría en aprietos a la tortuga de Aquiles, igual le conviene el adjetivo histórica: nada menos que seis meses han pasado desde el primer capítulo de esta serie. Ha conocido en el ínterin episodios intercalados, pero nunca una continuación. Hela aquí. Llamará la atención la modificación operada en el título: de El fraude (1 de ¿3?) se pasa muy matemáticamente a El fraude (2 de 6). No hay milagro de panes y peces sino duda resuelta. El mayor fraude periodístico cometido nunca en España merece compleción crítica y arrojo de bandolero serrano. Y me digo a mí mismo: y dejarse de tonterías. Conque el plan es este: aquí y ahora me ocupo del 11-M en versión de Jiménez Losantos; enseguida de Luis del Pino (3 de 6); próximamente de El Mundo (4 de 6); luego de una miscelánea de onceemidades (5 de 6); y por último del PP y la conspiranoia (6 de 6). Lo mejor del plan es que el autor se reserva el derecho a variarlo en cualquier momento, pero su objeto y sentido no cambiará: importa la base argumentativa de los autores conspiranoicos, no los agujeros negros o enigmas del 11M que hayan parido, aunque alguno de estos atacaré con mayor o menor hondura entre que vamos y venimos. ¿A qué engañarse?: viendo la muy deficiente forma de razonar, la raquítica documentación —o la abundante documentación de que se prescinde— y la tendencia a fantasear pro domo súa, suele ser irrelevante conocer los detalles, salvo que uno se aficione a la vergüenza ajena y la risa floja. Pero para eso ya está el gobierno o la televisión.

Dedicado al campeón mundial de ajedrez, a Garganta Profunda y a unos cuantos peones en Zugzwang.

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Tampoco está de más avisar que el largo día sin pan de los tópicos se murió de corto cuando vio este texto. Lo cual es lógico, porque se sintetizan dos años y medio de un autor prolífico y aventurero. Provéanse de víveres y digan en casa que estarán unos días fuera.

O no lo lean. ¿Ven en algún sitio que diga que es obligatorio leerlo? Pues eso.

Papa cuéntame otra vez ese cuento tan bonito de gendarmes y fascistas.

El propósito de ciertos conspiranoicos consiste en socializar la duda —nadie se quejará por falta de descaro—, consigna infame dadas las circunstancias y que solo últimamente está siendo sustituida por el escasamente anagógico neologismo peonizar, cuyo matiz servil tiene un no sé qué de comedura de coco que no favorece la simpatía. La duda a socializar no afecta verdaderamente a la autoría del 11M cuanto al ejecutivo socialista que resultó de las elecciones del 14M, cuyas posteriores (in)decisiones de gobierno se interpretan a la luz de los atentados como si vinieran obligadas ineluctablemente por ellos. Merced a tales pueriles guiones aposteriorísticos, y como sucedería con cualquiera a quien se sometiera a semejante perversión silogística, no hay que forzar mucho la máquina para que el actual gobierno —oposición el día de autos— aparezca invariablemente como sospechoso: cuando menos de estar al corriente de que se iba a producir la masacre y no haber alertado a las autoridades; cuando más de haber colaborado activamente para que se produjera. Y de eso trata la conspiranoia, al cabo: de encontrar la famosa pistola humeante en manos del actual gobierno o de una de sus múltiples terminales. Fingiendo imparcialidad —«queremos saber»— como la mujer del cornudo finge ignorar de qué historias le habla su marido, o sea rematadamente mal, los sherlojolmes conspiranoicos juegan a googlicías y ladrones con lógica mermada y prejuiciada por incontables factores exógenos al 11-M, y dada su afición por la politización como herramienta indagatoria tienen tantas posibilidades de resolver la «verdadera autoría del crimen» cuantas de congelar el infierno. Merece reproche de honor su aplicación abusiva —decir impropia es quedarse muy corto— del untuoso aforismo pseudojurídico de Séneca el conspirador, cui prodest scelus, is fecit (cf. Medea, 500-501a), que en parvulario puede que deslumbre al nene al que nunca se le cae el chupete. Sorprendentemente, en ello se agota su Manual de recursos del buen sabueso, porque todo lo demás son trampas sobre una argucia dada. Y luego se enfadan si uno no pica. Joder, tíos. Qué más quisiéramos algunos que poder picar, pero hace años que se nos cayó el chupete.

Vendría de camino decir alguna cosa sobre la psicolevantisca tropa de investigadores de pago reunidos en torno a Luis del Pino —tentación inevitable si el concurso es de disparates—, pero qué duda cabe que tendrá mejor acomodo cuando nos ocupemos del propio LdP. En esta reintroducción solo interesan los líderes, esos embaucadores aquejados de grandeur que rebobinan, despeinan al de la foto y republican los mismos agujeros abracadabrantes cada equis meses como si no mirara nadie. Cuando uno se detiene a examinar las obras completas de estos vendedores de crecepelo de la dehesa, ay, faltan dedos en manos y pies para contar titulares falsos y escandalosamente tendenciosos, noticias sin sustancia real o con más sustancia que realidad, opiniones gravemente parciales o desinformadas y «exclusivas» distorsionadas a to trapo, metiendo mucho ruido pro 11M aunque perjudiquen la causa pública y no tengan relación alguna con el 11M. Porque estamos, en rigor, no ante una investigación plausible sino ante una clásica campaña de descrédito en forma de juicio paralelo (que no es que la errática política del gobierno de Rodríguez Zapatero no merezca una o dos campañitas —en mi opinión sí—, pero no por el 11-M ni expoliando la esperanza de las víctimas de los atentados, cuya ansiedad y desconsuelo, entre todos, distamos mucho de disipar). El saldo después de más de dos años y medio resulta más que elocuente de la verdadera naturaleza del envite: sonado fracaso en lo capital, que se supone que es descubrir algo, lo que sea, relativo a la autoría, pero en todo lo demás lo bordan. Con los atentados convertidos en centro, explicación y clave de todo, como repite obsesivamente Jiménez Losantos (FJL), se ganan la vida más que bien los modernos detectives a la violeta, las licencias caen al saco, las ventas y las audiencias aumentan, la masa cautiva repite como masa de ajos, las pasan putas los competidores que no doblan testuz ante tanta irresponsabilidad, el PP aprende qué es tener un pseudogrupo Prisa a su lado como el PSOE tiene al genuino, cala la idea de dañar porque sí o por venganza, el jodido fin del mundo cada dos frases, triunfa la propaganda como información de la propaganda y la información como propaganda de la propaganda. Y en la letra pequeña, los amigos se tornan lanzas. Chapó. Lo bordan, oye. En el futuro, cuando todo esto haya pasado, fijo que saben excusar tanta inmoralidad, tanta histeria y tanta adulteración con alguna suerte de imperiosa realpolitik e incluso lograrán que los fanáticos les aplaudan hasta sangrarles las manos, que por manipular en España no se va al paro sino que se encadenan premios. Pero otros, los decepcionados, oro pro vobis, van a necesitar algo más que heroicidades en el deshabitado campo de batalla para comprender lo ocurrido.

Er fij-quin, secon par

El material que utilizaré de FJL procede en su mayor parte de Libertad Digital: sus columnas de opinión y los diálogos con los lectores. En menor medida, pero no porque no hayan sido todas pacientemente repasadas, de sus columnas en El Mundo, publicadas bajo el epígrafe Comentarios liberales. Marginalmente, también he hecho uso de noticias que le tienen de protagonista y de los podcasts de su programa La Mañana en la COPE, donde suele reiterar, pero con más brío y salero, cuanto entrega en los dos otros medios citados.

La escuela de despensamiento de FJL.

4. En El fraude (1 de ¿3?) nos habíamos quedado en que FJL casi tuvo una aparición mistagógica cuando discurrió el marco general sobre el que levantar la conspiranoia novelera: tramas superpuestas con un implicado invariable. No es una idea, ni un método, original; más bien es un impulso primario cuando se trata de manchar. Ya la izquierda, en la primera Edad de Oro de las Manifestaciones (años 2002-3), había recurrido a tramas superpuestas para culpar al PP de todo cuanto ocurría, ora el Prestige, ora el tamayazo, ora el Yakovlev-42, ora la guerra de Irak. Cuando el 11M, la irracional reacción zurda también consistió (y sigue consistiendo, en mucha medida) en culpar al PP en lugar de a los terroristas, que tuvieron excusa en artículos de opinión, Osama mátanos en paredes y Vosotros ponéis la guerra y nosotros los muertos en griterío de manifestaciones. Tampoco es de esperar que la zurda haga su autocrítica al respecto, se les ha pasado el arroz, pero FJL, que si de algo entiende es de leninismo —lo lleva en la sangre—, solo puso un espejo, nada más (siendo el problema que, por la naturaleza tan sensible del asunto, hacía falta algo más y algo menos que un espejo). Para FJL, la conspiranoia no necesitaba buenos modales ni retórica de autodefensa, sino locuacidad de intrigas palaciegas en su punto de mala leche, un enredador sin mucho escrúpulo. Un liante, en suma. De ahí que, jodidas hemerotecas, Jaime Ignacio del Burgo, preguntón del PP en la Comisión del 11M, le pareciera una venerable calamidad no apta para esos trotes (09/07/04; posteriormente del Burgo se puso farruco y ahí lo tienes en LD de columnista [y dialogante] para desbarrar sobre los atentados). Todavía faltaba un año para que LdP, otrora genealogista aficionado reconvertido en marzo de 2005 en detective aficionado para la revista Época y para la pequeña emisora CityFM Radio (donde ahora ejerce de jefe de investigación; hilarante señalar a este respecto que, polanquistas de corazón, los de CityFM Radio van y premian a los Peones Negros igual que la SER se autoconcedió el Ondas por su cobertura entre el 11 y el 13-M), faltaba un año, digo, para que LdP empezara sus enigmas en LD, y FJL, maldita sea, estoy rodeado de maricomplejines, debía arremangarse él mismo ante el 11M. Por falta de disciplina, de conocimientos y/o de tiempo, y completamente acrítico —¿vale crédulo, o sea?—, se vio impelido a tocar de oído las más de las veces, especulando cual tertuliano —o blogger— de pacotilla, aunque claro está que con una repercusión notablemente mayor. «Yo cuento todo lo que sé, y hasta lo que adivino», ha dicho alguna vez sobre el 11M. No hace falta que lo jure. Zigzagueos tan cómicos solo pueden ser adivinaciones.

El 11 de julio de 2004, recurriendo al sempiterno y más elemental de los trucos del oficio, o sea la pregunta retórica cuyo enunciado incriminador no tiene por qué tener fundamento pero que los ingenuos siempre se toman por la tremenda, nuestro hombre dijo saber algo que meses después olvidará haber sabido:

¿Qué quiere encubrir Zapatero? ¿Que algunos sectores de la policía y la Guardia Civil, ligados al felipismo, fueron cómplices por omisión de la masacre del 11-M? ¿Y qué? Con ese dato político ya contamos los que no votamos al PSOE ni comulgamos con las ruedas de molino de Polanco, pero de ahí a culparle a él de los hechos hay un gran trecho, que hasta ahora nadie ha cubierto.

¿Y qué? ¿Cómo que y qué? (se diría él mismo en la COPE). Con la ventaja del tiempo, es obvio que cargar ese y qué con mochuelos penales ha sido el único gran objetivo de todos los conspiranoicos desde el verano de 2005. Vaya, como si con el dato político de la complicidad por omisión, en realidad, no hubiera contado nadie. Llamativamente, sin embargo, el supuesto oscurantismo socialista tampoco constituía elemento diferencial respecto de la actitud pepera, que a juicio de FJL no era menos oscurantista:

En algo tan importante como la comisión del 11-M, Rajoy apenas oculta su deseo de dar carpetazo al asunto pese a que las nuevas revelaciones de El Mundo revelan conexiones cada vez más siniestras de los autores de la masacre con elementos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado … Esa tentación que no ha inventado Rajoy porque es típica del primer aznarismo, la de «pasar página» y tragarse todos los sapos del PSOE a cuenta de un supuesto sentido del Estado que, en realidad, es una burla a la nación, a los ciudadanos y al Código Penal pero que tranquiliza al político profesional y lo centra en su rutina de ambiciones, empieza a estar meridiana, obscenamente clara en las filas del PP.

Siendo así las cosas, no acierta uno a saber por qué el oscurantismo socialista —en la oposición cuando los atentados— resulta peor o más culpable o más detestable o más incriminador o más señal de que se quiere ocultar algo pecaminoso que el oscurantismo pepero —en el gobierno cuando los atentados—, y FJL nunca da explicaciones convincentes, ni de las otras, al respecto (tampoco los demás conspiranoicos señeros). Y mira que es raro que no se enfrente nunca abiertamente a la cuestión, de la que durante meses hará principal caballo de batalla en esto suyo del 11M. A veces, sin embargo, se le escapa por la comisura del teclado la sensación de que no escribe del todo limpio. Por ejemplo, uno de sus párrafos más llamativamente contradictorios —y los tiene por arrobas, como todo maquiavélico en prácticas que enreda sobre la marcha— es este de 30 de noviembre de 2004 a propósito de la comparencia de Aznar en la Comisión:

Pero si Aznar ha estado contundente y listo, la Oposición ha estado tonta hasta decir basta. Simplemente con asumir las revelaciones de “El Mundo” y pedirle explicaciones a Aznar por ellas, lo hubieran puesto contra las cuerdas. Pero como viven instalados en la negación de la evidencia, en esa burbuja informativa del imperio prisaico que tanto daño empieza a hacerle a la izquierda, han perdido una ocasión irrepetible para desgastar de verdad al PP, al de ayer y al de hoy, al de Aznar y al de Rajoy. No se repetirá. Y es justo que así sea, aunque la justicia no siempre tenga que ver con la política.

La misma idea deslizaría en su columna de El Mundo del mismo día: «Si ZP, además de leer EL MUNDO, lo incorporase a su discurso, podría haber triturado a Aznar o firmar siquiera el empate».

En cristiano: Pedro J. Ramírez, ese maricomplejines de la cuenta corriente de la influencia política, hombre previsor en espera de televisión propia, había puesto los cimientos de una conspiranoia perfectamente reversible que mantenía el equilibrio. Nuestro hombre se refería a ello como síndrome de Pedro Jota, que es la versión del síndrome de Estocolmo aplicada al zapaterismo o, más cinematográficamente, como Love actually. Tomorrow, who knows? Según el viento, la conspiranoia se podía —todavía se puede, siempre se podrá— dirigir contra el PSOE o contra el PP. En cuanto a FJL, no sé si produce más risa la obsesión polanquista o su canibalismo político —¡abroncar a la zurda por no arrearle estopa a Aznar!—, pero destaca con nitidez que, por más insidia antisocialista que el autor hubiera avivado con anterioridad, el PP, a esas alturas de finales de 2004, cuando ciertas pifias policiales y judiciales ya eran conocidas, tenía peor defensa que el PSOE. Lo cual no empece, porque la justicia no siempre tiene que ver con la política, que FJL ya tuviera decidido hacia dónde debía soplar el viento. Véase de muestra adicional la manoletina que ejecuta tres meses después, en el primer aniversario de la masacre. Aunque objetivamente nada había cambiado respecto de noviembre de 2004, FJL se extendió en consideraciones políticas relativas, o sea sin manifiesto culpable que llevarse a la boca, y deslizó un peligroso anacronismo (enfatizado en negrita) que le retrata bastante bien:

Las investigaciones del diario “El Mundo” pusieron de manifiesto que el Gobierno [socialista] no tenía la menor intención de averiguar qué pasó en el 11M, al principio por no entrar en lo que pasó el 13M y después porque los descubrimientos de los periodistas empezaron a dejar en evidencia a las Fuerzas de Seguridad del Estado, cobertura aparente de la banda que suministró los explosivos a los “moritos” de Lavapiés después de llevar años suministrándolos a ETA. También quedaron claras las relaciones de los etarras con esa “banda de Avilés” y con los propios islamistas, una relación mucho más estrecha de lo que se pensaba o se sabía. Tanto, que con sólo unos pocos datos en ese sentido suministrados por el Gobierno del PP entre el 12M y el 14M, seguramente el efecto electoral de la masacre hubiera sido distinto. Acaso opuesto.

O es anacronismo —nadie puede usar datos que no conocerá hasta semanas o meses después— o es una gravísima negligencia del gobierno popular —no ofreció esos datos si los tenía, y necesitó la mochila 13, una tarjeta de teléfono, etc. para llegar a la conclusión de que debía haberlos tenido sobre la mesa—, pero el fragmento testifica que FJL habría aplaudido que el PP, con los ojos en las inmediatas urnas, hubiera manipulado la masacre como acusa constantemente al PRISOE de haber hecho. Ergo caminamos en pantanos relativistas donde el Mal no es tan malo ni el Bien tan bueno, donde Polanco solo es más listo que la competencia y donde el golpe de estado mediático es una queja de gallinas incompetentes, una cursilada hueca de tamaño familiar emparentada con eso de genocidio cultural, lo otro de terrorismo informativo o aquello de mar de injusticia universal. Obsérvese además que FJL no discute la validez de los elementos que pone en danza —una mixtura de moritos de Lavapiés + islamistas + etarras + manzanas podridas de las FCSE—, cuya mágica filtración a la opinión pública entre el 12 y el 14M habría servido para… para… ¿para qué? A ver, probaré: ¿para que la conspiranoia no hubiera tenido lugar?, ¿para que la opinión pública izquierdista no diera importancia al contingente de moritos de Lavapiés e islamistas, todo quedara como un compadreo de etarras y FCSE y se abstuviera de votar? Cuesta ser más iluso.

Ese mismo 11 de marzo de 2005, su principal reproche al gobierno socialista es que siga defendiendo que «unos cuantos moros pobretones, radicalizados por la política de Aznar, habían perpetrado la masacre y, luego, se habían suicidado». No indica por qué es reprochable ni, si hubiere lugar, qué parte de todas le resulta intolerable (¿moros?, ¿pobretones?, ¿radicalización?, ¿suicidio?), pero se encargó de desfacer el misterio diez días después:

El director del programa La Mañana de la Cope y columnista de EL MUNDO, Federico Jiménez Losantos, afirmó ayer en Palma de Mallorca que sólo unos servicios secretos, «ya sean extranjeros o con la colaboración española», pudieron ensamblar las distintas piezas que participaron en los atentados del 11-M: desde los islamistas a los «pelanas de Lavapiés» y los etarras, de los cuales «aún no sabemos si organizaron en parte el atentado y luego lo firmaron los islamistas».

Totum revolutum, o su propio pre-11M, 11M y post-11M: servicios de inteligencia extranjeros y/o patrios, islamistas, pelanas y etarras. Habría adelantado diciendo que todos y nadie pusieron las bombas y los trenes reventaron solos. Pero vale, ¿basado en?:

El periodista consideró especialmente revelador que el número dos de Allekema Lamari, Abdelkrim Benesmail, estuviera en la cárcel «mimado y cuidado hasta las muelas» por el socialista Fernando Huarte, «hombre de la absoluta confianza del PSOE de Asturias y agente del CNI desde la época de Manglano, cuando se espiaba a todos los españoles del Rey para abajo, y encima pagaba el Conde de Godó». A su juicio, tanto el PSOE como Zapatero y Rubalcaba sabían que Fernando Huarte era un colaborador del CNI y conocían sus contactos con el lugarteniente de Lamari. «Ahora sabemos», comentó, «que los servicios secretos españoles estaban al tanto de lo que se estaba preparando. Probablemente hubo gente de segundo nivel que intentó pararlo en el último momento, pero no lo consiguió».

Esa justificación no se sostiene en modo alguno (ya no se sostenía entonces) y no es sino la boutade semanal rellena de la visceralidad, prejuicio y biografitis marca de la casa. Pero que las justificaciones no aguanten media torta no significa que FJL haya modificado —ni quiera o vaya a modificar— el diagnóstico, pues lo ha construido a su conveniencia de cabildero del PP sin que la realidad le parezca un factor a tener en cuenta. Propagandista incansable antes que cualquier otra cosa, el totum revolutum le es cómodo para atacar por babor, estribor, cénit y nadir al gobierno socialista y a la vez le sirve para exculpar al gobierno de Aznar, que habría sido víctima de alta traición o de un golpe de estado. Así, con el tiempo, y según sea la noticia principal del día, FJL gritará que la autora del 11M ha sido la ETA cuando quiere condenar el proceso bananero que él llama proceso de rendición, o que han sido los GAL 2 cuando el titular hable de policías, bramará contra el golpe de estado prisoeico cuando Gallardón le cite en los juzgados, deslizará que Marruecos no anda lejos cuando salga el tema Mojamé o sentenciará que se debe a una inverosímil fuenteovejuna terrorista cuando solo está cabreado en general. Nunca se planteará en serio la posibilidad de que la política exterior de Aznar —que él apoyó y yo también— tuviera realmente como efecto indeseado el 11M, y por tanto jamás cuestionará —aquí ya diferimos— la reprobable imprevisión de Interior respecto del islamismo radical en nuestro suelo, imprevisión o desidia no concretadas tanto en la propia existencia de los atentados cuanto en la falta de recursos y personal especializado que los hizo posibles. Que esto último puede ridiculizarse, relativizarse y achacarse demagógicamente a los socialistas con expresiones como cloacas del Estado o banda de Interior es tan cierto como que los dos ministros posteriores a Acebes tampoco han tomado las medidas oportunas para subsanar los agujeros en nuestra seguridad, acaso confiando en que el jefe alíe civilizaciones. Mañana mismo podría haber un 12D y nos preguntaríamos cómo pudo ocurrir, nos entretendríamos dos años más con nuevas conspiranoias y así sucesivamente.

A lo que íbamos. Escuela de despensamiento, podríamos llamar a eso de pedirse el comodín de la autoría del 11M. Al autor no le importan realmente minucias del estilo de quién, cómo y por qué, sino únicamente las consecuencias de los atentados, que interpreta como aquella de allá lee el futuro en los posos pero es incapaz de acertar quién se bebió el café. La comparación es más oportuna de lo que parece, debiendo sustituirse solo eso de concéntrate y haz clic en la taza de cafe abajo por cui prodest, momento a partir del cual todo se entiende «de maravilla». El único obstáculo serio, pero que en absoluto ha de desanimarnos si queremos convencer a los hombrecillos verdes de que en nuestra lógica superlativa antecedentes y consecuentes son intercambiables, es que el cui prodest se aplica a un hecho distinto de los atentados: el resultado de las elecciones. De modo que cualquier inferencia al respecto nos dirá a quién convienen los resultados electorales, pero no a quién convienen los atentados. La de veces que el propio FJL habrá dicho que los socialistas sintieron pánico electoral la mañana del 11M por si el atentado era obra de ETA… En fin. Como se sabe, no tardó mucho en cambiar de opinión, pese a que dicho pánico electoral fue cierto y puede comprobarse en las hemerotecas. El entierro de la lógica elemental. Quiere ser el pastor de cabecera de «la media España que vota al PP», y por consiguiente se acerca a los atentados desde un punto de vista estricta y estrechamente político, proponiendo politicadas, rebatiendo politiqueces, arguyendo politiquerías y concluyendo politicosas. Nadie en su casa se atreve a decirle que con politiqueos semejantes puede que se vendan libros y se gane audiencia pero no se demuestra precisamente «querer saber» ni se ayuda en la resolución de crímenes. Como ávido lector de thrillers debiera saberlo. Ah, calla, que el 21 de abril de 2004 lo sabía:

A día de hoy, en efecto, nos consta que es una buena receta para vender periódicos, nos consta que Fernando Múgica es un tipo muy serio porque según sus amigos se ríe poco y nos consta también que sus fuentes —te lo juro por la Kangoo— son de primera regional. Las de otros compañeros suyos de El Mundo, en cambio, son de primera galería.

Abramos una trigésimocuarta línea de investigación

5. Abróchense el sentido común, que llega el momento de descender a detalles. La endeblez que lleva aparejada la analítica losantiana colma para cerciorarse de que Acebes solo es el hombre de las líneas de investigación porque el destino también tiene sus días tontos. El verdadero campeón de las líneas de investigación es otro: Federico Jiménez Losantos. Opinador más impulsivo que reflexivo, nunca aporta —ni se apoya en— distinta cosa que impresiones personales políticamente tamizadas, rumores infundados, datos equivocados, ignorancia de los intríngulis, doctrina, lógica de embudo o bilirrubina por las nubes, no diferenciándose en nada, pa’l caso, del típico temperamental de taberna que, aparatoso de ademanes y de verbosidad intimidatoria, triunfa las cuarenta en todos los problemas del mundo uno tras otro, mientras se le enfría el carajillo y casi se traga el palillo al morder la faria con ocasión de un pluscuamperfecto peleón o de un adverbio hijoputa. Difícil de sistematizar lo suyo, pues, de tan inconsecuente y desperdigado —e imposible de lucir sin que se desmadre la extensión—, aunque sí cabe apreciar con cierto relieve las dos grandes fases por las que ha pasado su despensamiento en torno al 11M: hay un antes y un después de Luis del Pino. En la primera fase, sus hipótesis, como el reloj del chiste, dependen del día, de la última noticia, de lo que se le haya ocurrido en el momento de escribir/hablar o de lo que vaya leyendo acríticamente en El Mundo. En la segunda fase, LdP le hace el favor de eliminar la necesidad de estar al corriente de las novedades: todo es mentira. Entrambas fases, esta sucinta transición el 15 de septiembre de 2004:

—Desde COPE y LD usted comenta, y se le agradece, las líneas de investigación sobre el 11-M. Mi pregunta es si está realizando una investigación propia, y si es así cuándo podrá ofrecer datos.
—No. No tenemos medios suficientes. Y, sinceramente, hoy es más importante dar cobertura a los que investigan, porque sin LD y la COPE, de lo de El Mundo no se habría enterado casi nadie.

5.1. Antes de LdP.

Al principio, el criminal favorito de FJL era el reino de Marruecos. Así lo decía en dos ocasiones el 31 de marzo de 2004, unas dos semanas después de la matanza:

2 de abril de 2004:

Con todos los respetos a la policía y al juez Del Olmo, que sin duda estará haciendo un gran trabajo y de cuya entrega a la causa de la Justicia no dudo, la masacre del 11-M cada vez produce una mayor impresión de atentado guiado, de un horrendo crimen con fines políticos y cuya vertiente fundamentalista podría ser sólo instrumental … El 11-M es calcado a los frustrados de la ETA en Chamartín y el corredor de Alcalá dos meses y dos semanas antes. Pero se puede copiar la fórmula o hacerlo a medias cuando son agentes profesionales los que lo guían. ¿De qué país? Al que más favorece el atentado es a Marruecos: se carga un Gobierno que le frenó en seco en Perejil, rompe la alianza España-USA fraguada por Aznar y que impedía cualquier marcha verde y coloca un Gobierno en España enfeudado a Francia, su padrino y protector. El régimen de Mohamed VI es el gran beneficiario. ¿Se enteró ahí la SER?

El PP seguía ejerciendo el poder de forma interina y FJL no desconfiaba de la extraordinaria actuación de la policía dirigida por Acebes. El suicidio de Leganés todavía no había ocurrido (tuvo lugar el 3 de abril) y los agujeros negros de Múgica aun tardarían tres semanitas. El 18 de mayo de 2004 reprochaba a Aznar que siguiera

sin explicarnos la clave marroquí de aquella decisión [de apoyar a Bush y Blair], en la que el episodio de Perejil tuvo importancia decisiva, corroborada por el cada vez más evidente protagonismo marroquí en la masacre del 11-M.

Repetía presunto, ya con Leganés y agujeros negros pero también con el libro de García Abadillo La venganza (importa el primer párrafo) en el mercado, el 2 de junio de 2004:

La idea del atentado copiado que hemos visto ahí arriba la repetiría por dos veces el 7 de julio de 2004:

—Referente al 11-M, ¿cómo es que nadie piensa en investigar la «curiosa» coincidencia de los atentados abortados de ETA contra los trenes antes del atentado islamista? No creo en ciertas casualidades, y eso me parece una especie de «preparación» del terreno.

22 de septiembre de 2004:

—Si el Sr. Aznar no supo controlar a los terroristas islámicos dentro de España después del 11-M, y ZP se baja los pantalones ante el Islam, ¿qué ocurrirá en España dentro de 10 años o antes?
—Ya hemos tenido un anticipo. Pero creo que el PP, responsable de no haber fumigado las cloacas de Interior, sería mucho más eficaz y coherente en la lucha contra el terrorismo marroquí que el PSOE. Porque, de momento, lo que tenemos son moritos y españoles, al alimón. De Ben Laden, ni rastro.

El 6 de octubre se pronunció en estéreo por Marruecos como culpable total o parcial, en Libertad Digital:

y en El Mundo:

Cada vez cala más la sospecha sobre el papel de Marruecos, las cloacas zurdas de Interior y la propia ETA en el 11-M, mientras que la campaña contra Aznar va camino de convertirse en un bumerán contra el PRISOE.

Y diría la fiscal que vale ya. Procede un etc. y resumir. Solo o en compañía de otros, según el famoso adagio judicial del crimen de los Urquijo, FJL rara vez prescindirá de Marruecos como implicado en los atentados en esta primera fase desluisdelpinizada de su despensamiento, pero la conclusión más palpable es que no le molesta acumular sospechosos por más incongruentes entre sí que puedan resultar si se examinan los hechos. Como ya he dicho, él solo deduce a partir de politiqueces:

Y tan tarde como el 12 de julio de 2005, a punto de ser luisdelpinizado, escribe a propósito de una noticia del día:

Pero desde que González y Polanco se pusieron a la cabeza del lobby marroquí en España, y desde que Zapatero se enfeudó a Francia, potencia neocolonial en Rabat, aquí ya se nos han olvidado Perejil, Ceuta, Melilla, las Canarias y hasta el 11M, cuya mano de obra no cualificada vino de Marruecos y probablemente estuvo siempre en manos o bajo la mirada protectora de los servicios secretos marroquíes.

Naturalmente, una tabla similar podría hacerse poniendo en cabeza a ETA, a los servicios secretos españoles o a cualquier otro de los presuntos mencionados por el autor. No sea necesario reutilizar lo ya expuesto. Hora más bien de pasar a la segunda fase, aquella en que la sombra de LdP es alargada. Pero antes se diría juicioso un excurso donde consideremos un aspecto central en la cuestión marroquí, a saber: el carácter subsidiario que tiene para FJL la célula de Lavapiés, vulgo los pelanas.

Excurso: costumbres del ornitorrinco.

Creo haberlo contado alguna vez, pero viene al pelo. Hace un par de años, la publicidad televisiva de determinada enciclopedia preguntaba por las costumbres del ornitorrinco. Desde luego, si una enciclopedia no instruye sobre las costumbres del ornitorrinco resulta más bien inútil, ya que al cabo del día a todos se nos presentan papeletas en que tal conocimiento se antoja indispensable. Yo siempre respondía en voz alta: «Pues depende del ornitorrinco», y jamás me preocupó que el televisor no se diera por enterado, cosa no sé si muy razonable a juzgar por su precio; lo malo es que tampoco se enterara FJL y se inventara las costumbres del ornitorrinco aplicadas al 11M: los pelanas de Lavapiés. Si hubiera adquirido aquella completísima enciclopedia jamás habría dicho ciertas bobadas ornitorrincas. Entiéndase, empero, que son bobadas solemnemente afirmadas a beneficio de inventario, pues eliminados los pelanas de primera línea de atentado, conspiranoia y superposición de tramas no son solo posibles cuanto exigibles. ¿Y cómo se elimina a los pelanas de primera línea? Duh, para empezar llamándoles pelanas, precisamente: un gobierno serio como el del PP no puede caer por la acción concertada de unos moros desgraciados de chicha y nabo. Y enseguida, para reafirmar el ninguneo, alegar defectos de forma: los pelanas no pueden ser verdaderos terroristas islámicos porque beben alcohol, comen jamón serrano, van con tías que se ponen cuero y tacones de aguja, y se pasan los canutos con risitas de yo no he sido. Ergo los pelanas son carne de cañón, chorizos tapadera. Los listos y los verdaderos terroristas son otros. Valgan de epítome sus palabras del 29 de noviembre de 2006 (sí, hace 10 días) en La Mañana de la COPE y que transcribo de la correspondiente grabación oficial (a partir del minuto 6:46ss):

En fin, es… es que produce bochorno el tener que recordarlo, pero vamos a recordarlo: ¡200 muertos, 1500 heridos y mutilados en Madrid para cambiar al gobierno del PP y la política antiterrorista, cosa que consiguieron! Para que venga ahora el señor alcalde de Madrid, hecho un Giuliani, a decir que no se investigue… eh… la presunta masacre islamista. ¿Islamista? ¡Pero si hubo que suicidarlos, porque no se querían suicidar! ¡Pero si dedicaban a beber vino, comer jamón y traficar con hachís! Son unos islamistas rarísimos.

No ha sido la única vez que en la COPE ha dicho exactamente eso mismo que he enfatizado con negritas o muy parecido, pero no logro explicarme a qué se debe su absoluta (remarco: absoluta) ignorancia respecto del islam y sus distintas corrientes y obediencias, si a mejor no meneallo que nos va bien mareando la perdiz, si a dos tardes mal aprovechadas con el afamado islamólogo César Vidal o qué. En todo caso, tres hurras por su dominio de la materia, se nota que se toma tan en serio la espantosa masacre como lanzarle pullas a su alcalde favorito. Para entrar en harina recomiendo la introducción que escribió en su día Issa al Isbani sobre las peculiares lecturas internéticas de nuestros pelanas según constan en el sumario del 11M, «parte del sumario que ha sido clamorosamente ignorada por Múgica y Del Pino». Sobre ella añadamos alguna cosilla que ilustre a ese hare krishna llamado FJL, concretamente las referencias a la corriente Jama’at al-Muslimun (Sociedad Musulmana) escindida de los Hermanos Musulmanes (unos maricomplejines) y más comúnmente conocida como al Takfir w’al Hijra o Takfir Wal Hijra (lit. Anatema y Exilio), con la que según todos los indicios estaban muy relacionados los ornitorrincos de Lavapiés. Auto, p. 499:

Las conclusiones provisionales y la valoración final efectuada por la Unidad Central de Inteligencia es la siguiente: «Como se ha podido ver a lo largo del desglose de carpetas y ficheros (al margen de los que no han podido ser abiertos, están desconfigurados o están vacíos), gran parte de los documentos que contenía el disco duro recuperado, lo constituyen una serie de fatwas (edictos religiosos) relacionadas con la corriente TAKFIR WAL HIJRA. Todos los textos están escrítos en caracteres árabes, tienen un contenido religioso, yihadista, con expresas menciones a contenidos sobre lucha armada (armamento, explosivos, tácticas guerrilleras, etc.), proceden de autores muy determinados (algunos de ellos ampliamente repetidos) y de una tendencia favorable a la yihad, a la crítica a occidente y a Israel, a la justificación de la acción violenta contra los anteriores o en defensa del Islam, a un cumplimiento estricto de la sharia o ley islámica. Es de significar que el grupo TAKFIR WAL HIJRA recluta a sus militantes dentro del ámbito delincuencial, como se ha demostrado en las recientes investigaciones llevadas a cabo por las autoridades francesas.»

¿Qué tiene de particular, además de reclutar militantes dentro del ámbito delicuencial, al Takfir wal Hijra en tanto que grupo terrorista? Oh, que los takfiris, i.e. sus miembros, están dispensados de todo. No sé si se ha entendido bien: de todo. Al objeto de confundirse con los naturales del país donde residan, están autorizados a beber alcohol, comer cerdo, ir con mujeres, pagar a prostitutas, acostarse con menstruantes, drogarse —o vender droga—, practicar el homosexualismo, apostar, afeitarse completamente, vestirse como occidentales, no cumplir con el Ramadán, no ir a la mezquita, no rezar… Lo que sea con tal de no levantar sospechas: son el perfecto durmiente:

The quintessential sleeper, Takfiris have «theologically» authorized themselves to break any and every Islamic rule to blend into Western society; they do not frequent mosques and often consume drugs and alcohol. The Takfir in Algeria were known to be using Artane, Hashish and other drugs while many of the Takfiris involved in the Madrid attacks were themselves drug users. Thus, where one expects an austere bearded militant, one may find a boozing womanizer. The Takfiris effectively stand outside the boundaries of Islam itself to better defend it, with the jihad imperative as the only «rule» to keep. Because of this idea of «sinless sin,» the disenfranchised, delinquents or criminals are often found within its ranks and are a known target for recruitment because of their ability to raise funds. In truth, nothing is illicit or off-limits for the Takfiris; it is essentially a jihad without rules that allows for any and all transgressions—including bizarre and macabre rituals involving the victim’s dismemberment. The aforementioned incursion into Lebanon in 2000 involved a series of mutilations; in Morocco, mutilated corpses became a regular occurrence in cities like Casablanca where the number of civilians ritually murdered by Takfiris reached 166 in 2002 alone (Maroc Hebdo International, December 3-9, 2004). In Madrid, Takfiris are reported to have exhumed and dismembered the body of the GEO sub-inspector who died in the anti-terrorist operation in Leganes following the March 11, 2004 rail bombings.

Quintaesencia del durmiente, los takfiris se han autorizado «teológicamente» a sí mismos para romper todas y cada una de las reglas islámicas para poder mezclarse con la sociedad occidental; no frecuentan mezquitas y consumen a menudo drogas y alcohol. El Takfir en Argelia era conocido por utilizar artane, hachís y otras drogas mientras que muchos takfiris implicados en los atentados de Madrid eran ellos mismos consumidores de droga. Así, donde uno espera un militante barbudo austero, puede encontrarse un mujeriego que se emborracha. Los takfiris se sitúan fuera de los límites del propio Islam para defenderlo mejor, con el imperativo de la yihad como única “regla” a guardar. Debido a esta idea del «pecado sin pecado», los ilegales, los delincuentes o los criminales se encuentran con frecuencia dentro de sus filas y son un conocido objetivo de reclutamiento debido a su capacidad de conseguir fondos. En verdad, nada es ilícito o está fuera de los límites para los takfiris; se trata esencialmente de una yihad sin reglas que permite todas y cada una de las transgresiones (incluyendo los rituales extraños y macabros que implican la desmembración de la víctima). La incursión ya mencionada en Líbano en 2000 implicó una serie de mutilaciones; en Marruecos, los cadáveres mutilados se convirtieron en acontecimientos regulares en ciudades como Casablanca, donde el número de civiles asesinados ritualmente por takfiris llegó a 166 solo en 2002 (Maroc Hebdo internacional, del 3 al 9 de diciembre de 2004). En Madrid, se dice que los takfiris exhumaron y desmembraron el cuerpo de un sub-inspector de los GEO que murió en la operación antiterrorista en Leganés que siguió a los atentados en los trenes del 11 de marzo de 2004.

A nada de esto, como bien dice Issa al Isbani, han dado publicidad los conspiranoicos (vamos a hacerles el favor de pensar que lo conocían). Y mira que no tenían ni que desesperarse por falta de precedentes, porque los hay a manta y algunos sumamente adecuados: Ramzi Yusef, brillante experto en electrónica y explosivos, padre del atentado en el WTC en 1993, del Plan Bojinka en 1995 y por tanto inspirador del 11S, no cumplía con el Ramadán, no acudía a la mezquita, iba de picos pardos siempre que podía y bebía alcohol, como por lo demás también era el caso, pero más escandaloso, de su tío Jalid Shaij Mohamed, que se ocupó de planificar al detalle el 11S e intervino en multitud de otros atentados. La mayoría de los terroristas que ejecutaron el 11S eran asiduos de discotecas, vivían con strippers o soplaban de la botella a base de bien. Como dice una página por ahí, «Ramzi Yousef and some of the 9/11 pilots also lived a Sodom and Gomorrah lifestyle in the west for years». FJL los hubiera llamado pelanas de Brooklyn o algo, pero haría bien en ver la célebre (y nutritiva y polémica) mini serie The Path to 9/11. Muchos otros deberían verla también, y no quiero señalar, pero ese fragmento de El País, ese rótulo de Fagor, ah, lo que disfrutarían…

No alarguemos innecesariamente el excurso, aunque haya muchísimo material susceptible de ser aducido. Es lo que yo decía, que las costumbres del ornitorrinco dependen del ornitorrinco.

5.2. Después de LdP.

Estábamos con el suma y sigue, y tocaba la segunda fase del despensamiento de FJL sobre el 11M, muy influida esta fase por el discutible trabajo de Luis del Pino en Libertad Digital, que FJL asume —de nuevo acríticamente: ¿cuestión de credulidad, de interés editorial o de conveniencia política?— de la cruz a la fecha. Sus opiniones, si ya estaban politizadas, reciben una inyección de vitaminas del 12, de modo que donde antes apenas se apoyaba de puntillas en el frío suelo de los hechos ahora perfora la estratosfera cual intrépido cohete y encima se adorna de volteretas para el público más fácil. Gracias a LdP, todo es coser y cantar: los pelanas, los islamistas, la Kangoo, el Skoda, Leganés, la mochila 13, todo es mentira:

Lo cual significa que ancha es Castilla, y de un «sinceramente, creo que [ZP] no [está implicado en el 11M]» pasamos a «la responsabilidad por omisión (como mínimo) de ZP es evidente». O de un comedido «no tenemos pruebas suficientes de que fuera el PSOE como tal, y Zapatero en concreto el que estuviera al tanto de la masacre y no la evitase» pasamos a que «ni el juez ni la policía ni, por supuesto, el Gobierno, que son los que tienen los medios, han hecho nada [por aclarar el 11M]. Salvo sembrar de pruebas falsas los caminos que podían llevar a la autoría de la masacre», tanto es así que «si el Gobierno cambiara, de presidente o de actitud, seguro que lo resolvía de inmediato». Y si se descubriera una hipotética implicación del gobierno en el 11-M, ellos, los del gobierno, lo negarían porque «están sembrando de pruebas falsas el sumario del 11-M para que cuele la trola del terrorismo islámico».

En cuanto a imaginativas volteretas, sin embargo, mi preferida es esta de 15 de octubre de 2006:

—Señor Federico: ¿Qué sucedería si, después de levantar la perdiz sobre el 11-M, en realidad todo hubiera sucedido por culpa de unos extremistas islamicos? ¿Se pedirían disculpas y dimisiones de periodistas?
—Antes tendrían que pedir diusculpas [sic] los estafadores y manipuladores de pruebas. Porque si fueran islamistas, no serían los que nos han dicho.

Consultado que he el Diccionario de Términos Filológicos de Lázaro Carreter, puedo confirmar que la respuesta de FJL se llama porqueyolovalguismo. Si es que, coño, ya lo he dicho: «todo lo que nos contaron del 11-M es falso. Pero todo, absolutamente todo», y pues que, casi por definición, se impone una conspiración de españoles antiespañoles contra españoles españoles. Así que usted y su señor padre, por ejemplo, pueden ir olvidándose de Marruecos, que son tan tontos que parece que se hayan tragado un bichito político y hasta se creen que demagogia es una marca de insecticida:

Lo cierto es que el sistema de acertar de FJL —apostar a todos los caballos posibles— no parece nada del otro mundo, aunque llegado el momento siempre puede presumir con el irritante te lo dije. Pero muy consistente no parece. De tal manera que si un año atrás estaba segurísimo de la participación marroquí y de que todos los demás eran comparsas, ahora de que ETA «participó [en el 11M] no tengo ninguna duda». Los motivos de su convicción son harto frágiles:

Por no insistir en que prescinde de los hechos conocidos, FJL alega la participación etarra contra todo vestigio no ya de análisis o intelectualidad sino de simple sentido común. Las patas de algunos argumentos suyos son más cortas que las de un cojín:

De nuevo:

Pero, en la jerga federiquista, decir PSOE equivale a decir GAL, y ya la tenemos liada. Los GAL, que otrora eran invocados casi como precedente platónico de asuntos oscuros —muy conveniente además por la sombra que arrojaban sobre el actual gobierno—, pasan a ocupar el centro del escenario como culpables favoritos. Así, la verdad sobre el 11-M no quedará en la penumbra del caso Kennedy sino que resplandecerá como en el caso GAL, pese a que «no hay que confiar en la Justicia ni en la Policía. Pero estoy leyendo el nuevo libro de Luis del Pino y es increíble lo que se ha adelantado en menos de un año». En resumidas, congratulándose por sus conocimientos del hampa islamista, y porque «la manipulación del 11-M es inseparable del proceso de rendición a la ETA», no se le cae la carpa del circo encima cuando se decide por el más difícil todavía: ETA a las órdenes de los GAL:

Creo que no vale la pena acumular más materiales. La mayor parte de los que hemos visto se encuentran duplicados en sus columnas diarias de El Mundo, y los que faltan por incluir son meros recocinados de ideas ya expuestas. El fin del mundo tal como lo conocemos, cantaban los REM; pues aquí es algo parecido, pero no sin la última gran nota que dé la nota. FJL, el hombre de las mil conclusiones diarias a base de aposteriorismos, anuncia un buen día que, en efecto, lo suyo es metodología de la buena:

Hay cosas que verdaderamente le dejan a uno sin palabras, y no esta caminata de letras.

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©Hispalibertas, Manel Gonzálbez, 2006. Con permiso expreso de su autor.

http://www.hispalibertas.com/noticias/2006/12/11/el-fraude-2-de-6.html

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