Antes, Fedewico no era así. Se emocionaba, vivía, le latía el corazón.
Vean, si no, la crónica del adiós a un gran hombre y amigo; la despedida a quien ha decidido con grandeza que no quiere ya más protagonismos, que las multitudes y reconocimientos no son para él y que se marcha a vivir una vida frugal, sencilla, alejada del bullicio:
www.libertaddigital.com/php3/opi_desa.php3?fecha_edi_on=2003-09-02&cpn=15000
Esas despedidas tan amargas pueden llenar una vida de desgracia. Hay que ser comprensivos ¡Pobre Fedewico, que hoy sufre úlcera en silencio!

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“la Junta Nacional (hermoso nombre, por cierto)”
claro, porque tiene ‘Junta’ (que evoca aquellas maravillosas Juntas Militares) y ‘Nacional’ (el bando salvador de nuestra patria)… lo mejor de cada casa!
de qué color son los pezones de un mandril?
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Pues el color, no sé, pero dudo que condene el franquismo ;-D