Castellano

El 11 de marzo de 2004, tres días antes de las elecciones generales, a primera hora de la mañana explotaban en Madrid varios trenes. Muy al principio, las informaciones daban por supuesto que se trataba de un atentado de la banda terrorista ETA, pero a medida que la cifra de muertos aumentaba, además de la sensación de horror que todos recordamos, las idea que la gente tenía sobre la autoría del atentado empezó a cambiar: nunca antes la banda terrorista ETA había actuado con tal sentido megalomaníaco.

A lo largo del día esa idea se afianzaba y todo el mundo hablaba ya de terrorismo islámico, excepto el Gobierno del Partido Popular, que seguía manteniendo que la autoría era sin duda de ETA; ese día el Ministro del Interior llegó a afirmar que quien lo dudase era un miserable.

Según iban pasando las horas y el horror pesaba en los ánimos de la gente hasta la saturación, resultaba cada vez más extraño que el Gobierno no hubiese convocado el Pacto Antiterrorista, y el hecho de que no se informase a los demás partidos más que a través del teléfono en ausencia de toda voluntad de convocatoria consensuada. Semanas después supimos que los hombres llamados al gabinete de crisis por el presidente Aznar fueron fundamentalmente especialistas en propaganda, y conocimos el alucinante detalle de que no fueron levantadas actas de las reuniones de gabinete.

Ese día y en los sucesivos, mientras se iban conociendo cada vez más pistas físicas que relacionaban sin lugar a dudas el atentado con el terrorismo islamista, el Gobierno seguía manteniendo que la principal línea de investigación era ETA. Más detalles se iban acumulando: ETA negaba su relación con el atentado, aparecían cintas grabadas en las que islamistas reivindicaban su autoría, se encontraban paquetes bomba sin explosionar... pero el Gobierno seguía empecinado en hablar de la banda vasca y presionaba a los medios de comunicación nacionales e internacionales para que mantuviesen la tesis etarra, llegando incluso a forzar una declaración de condena en la ONU en la que se mencionaba expresamente a ETA; mientras tanto, los familiares de las 192 víctimas mortales y los miles de heridos no estaban para plantearse ni autorías ni miserias y abyecciones e inmundicias políticas: durante esos días ellos buscaban a sus familiares y amigos con desesperación.

El presidente Aznar nunca cedió en sus aspiraciones de liberarse de la opinión pública que atestiguó su pésima actuación: la desastrosa gestión de la crisis, tanto desde el punto de vista de la eficiencia como de la paupérrima condición moral de quien actúa ante el pueblo del modo en que él y sus colaboradores directos lo hicieron esos días, hasta el extremo de que jamás ha reconocido su error ni se ha disculpado; aún a día de hoy se complace en sembrar la duda sobre los «autores intelectuales» de la masacre.

El autodenominado grupo de los «Peones negros», liderado por el ingeniero Luis del Pino surgió hace un año en la red de blogs de libertaddigital.com persiguiendo enlodar las investigaciones judiciales y policiales relacionadas con el sumario por el 11M, contribuir a sembrar la duda y construir de modo colaborativo la idea alternativa de una conspiración universal para derrocar al Gobierno de Aznar; su finalidad es la de tratar de limpiar el nombre de sus líderes políticos, y sino es posible directamente, al menos «socializar la duda», como ellos mismos manifiestan. El delirio asume formas rocambolescas en la búsqueda de pruebas y tesis de trabajo entre las que destacan algunos ejemplos muy sonados, como aquel episodio de la cinta de la orquesta Mondragón hallada en la Renault Kangoo, que no es único ni el más kafkiano de todos ellos. Lo que ciertamente es seguro, es que consiguen demostrar a diario mediante sus actos el total desprecio por la gente, por las víctimas del atentado, por el dolor de todo el país que aún hoy late, por la inteligencia, por las instituciones, y en general por el Estado de Derecho, y todo por el mísero favor de unos intereses políticos tan mezquinos como los de quienes mintieron para tratar de librar unas elecciones generales. Mientras tanto, todo el montaje puede dejar a los grupos editoriales que lo promueven pingües beneficios, a sabiendas de que detrás existe un mercado nostálgico sediento de escuchar ideas a su conveniencia y medida.

Los Pezones Blancos compartimos el asombro y el dolor de todos, víctimas, gente que sufrió y sufre a causa de aquel acontecimiento bestial e inhumano, y el asco hacia quienes manipulan hasta a la propia muerte sin mayores problemas deconciencia. Por eso hacemos

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y por eso mantenemos este «Fondo Decumental». Nos parece que la única manera de combatir la ridiculez abstrusa de los «Peones Negros» es poniendo de relieve su lado más ridículo. En el lado abyecto no queremos entrar: ¡así se pudran!

Verán que éste, y el discuso de Pilar Manjón, son los dos únicos textos serios que encontrarán en este «Fondo Decumental».

English (traduction by Va a ser que no)

On March 11th, 2004, Just three days before the General Elections, several trains exploded in Madrid early in the morning. At the very beginning all the information led to the terrorist group ETA as the author of the bombings, but as the casualty list grew larger, plus the feeling of horror we all remember, the idea people had about the bombings' culprit started to change: Never before had ETA acted in such a megalomaniac fashion.

As the days went by the idea took root and everyone was already talking about Islamic terrorism but the Popular Party, who stuck with the idea of ETA undoubtedly being the author of the bombings. That day the Minister of Interior got to the point of sating that whoever dared to question ETA being the author was a miserable.

As hours passed by and horror was weighing people’s mood down to saturation, It was getting weirder by the minute that the government hadn’t called for the Antiterrorist Pact, and that the other political parties were not being informed other than by phone, lacking any will of a consensual call. Weeks later we found out that the men called into the crisis gabinet by President Aznar were basically propaganda specialists. Even more shocking, no logs of those meetings were ever made.

That day and the following ones, while new physical evidence was coming to light pointing specifically to Islamic terrorism out of any doubt, The Government kept ETA as the main line of investigation. Details were piling up: ETA denied any involvement while videotapes appeared where Islamic terrorists claimed to be the authors of the bombings, some unexploded backpack bombs were foundâ?¦but the Government was stubborn about the Basque group and pressed the national and international media to stick with the ETA thesis to the point of even getting to force the UN to condemn the bombing in a speech that expressely mentioned ETA as the author; Meanwhile, The relatives of the 192 killed in the bombings and the thousands wounded were not up to wonder about who was responsible, or other miseries, abjections or political crap: They were just desperately looking for their loved ones.

President Aznar never gave up in his aspirations of getting rid of the public opinion that witnessed such a poor performance: The awful management of the crisis, both efficient and morally wise, from who acts before the people in the way he and his direct aides did those days to the extreme that to this day he hasn’t either apologize or even admit his mistake. Still to this day he revels in sewing the seed of doubt about the “intellectual authors” of the massacre.

The Self-called group “Peones Negros” (Black Pawns), led by the engineer Luis del Pino, was born one year ago in Libertaddigital’s blog network, seeking to mess with the judicial and police investigations related to the 3-11’s summary, help spreading doubt and build as a group the alternate idea of a universal conspiration designed to put down Aznar’s government; their ultimate purpose is to work to clean their political leader’s names, and if that’s not directly possible, at least try to “socialize the doubt”, as they claim. Their delirium takes weird shapes in search of evidence and work theories, some of them standing out as really outrageous attempts, like the Orquesta Mondragón tape found in the Renaul Kangoo van episode, which isn’t the only one or the weirdest of them all. Only one thing is certain, and is that by their acts, they prove their total despise for people, for the victims, for the grief of the whole Spanish people still beating within, for intelligence, for our ruling institutions and generally, for our political system, and all this for the miserable favor of some political interests as vile as those that lied to try to win the General elections. Meanwhile, the plot can provide some benefits to some newsgroups that support it knowing that only a nostalgic audience eager to hear only the tailored news they want to hear follows behind.

Los Pezones Blancos (The White Nipples, a humorous spin-off of the Black Pawns) share everyone’s grief and awe: Victims, people who suffered and still suffer due to that bestial, inhuman event, and the disgust towards those who manipulate even death with no major conscience issues. That’s the reason we made

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and that’s the reason we keep the “Documental archive”. We think that the only way to fight the “Peones Negros” utter absurdity is bringing to light its most ridiculous side, although we refuse to get into its most abject side: In that matter, we’d rather let them rot alone over there.

You will see that this disclaimer, together with Pilar Manjón’s speech, will be the only serious texts you will ever find in the Documental archive.